Es complicado establecer una balanza que equilibre el reducir el consumo eléctrico con una iluminación adecuada. No obstante, a día de hoy es posible escoger una tarifa que permite el ahorro en la factura de la luz y, al mismo tiempo, favorecer la eficiencia energética, es decir, tratar de gastar la cantidad justa y necesaria para no desperdiciar ni suministro ni dinero. En este artículo, vamos a señalar una serie de consejos para lograr el objetivo.
En primer lugar, es importante escoger la tarifa de luz que mejor se adapte a nuestras necesidades de consumo. Lo más económico para una familia media sería acogerse a la discriminación horaria, de tal manera que el precio de luz por horas se abarata en determinados periodos del día. Existen varias modalidades que se adaptan por completo a las necesidades de los usuarios.

Cómo iluminar la vivienda, ahorrando energía a la vez

Otra de las recomendaciones que se sugieren resuelve la necesidad de aprovechar al máximo la luz natural del Sol para prescindir cuanto menos de las lámparas. Por ello, lo ideal sería contar con ventanas grandes que den a un exterior luminoso. Se agradecerá, sobre todo, en los meses de verano.

Las paredes cuentan con un papel fundamental en este proceso, por eso es fundamental que la pintura no solo sea de calidad, sino que, además, contenga tonalidades claras para atrapar la luz natural. Los colores blancos benefician el ahorro de energía al proporcionar una mayor sensación de claridad en el entorno.

Siguiendo este punto, el revestimiento de las paredes favorece la sensación de amplitud a los espacios. En definitiva, pese a que resultaría un factor poco relevante a primera vista, en realidad es determinante para iluminar de manera adecuada la vivienda. Se trata de un pequeño detalle que marca por completo una gran diferencia.

Otra de las apuestas para el ahorro consiste en la compra de bombillas de bajo consumo. La búsqueda de alternativas que sustituyan a las incandescentes deriva en las LED, una tecnología que no solo reduce en un 80% el consumo de luz en la vivienda, sino que también posee una vida media que ronda los 10 años, casi el doble que su competencia.

Una buena iluminación también es aquella que se adapta por completo a los espacios. Por lo tanto, es importante determinar el uso de los espacios para poder optar por el tipo de luz que mejor se adhiere a tal habitación.
En este sentido, los expertos recomiendan el uso de la luz blanca para sitios como la cocina o el salón. Esta característica, junto con una pintura en las paredes de tonalidades claras, ilumina sin necesidad de instalar tantas lámparas y bombillas. Es decir, aumenta la calidad. En cambio, hay que valorar la luz que compensa en espacios más íntimos, como los dormitorios, que normalmente suelen ser más cálidos.

Aunque un truco que ha evolucionado en los últimos años podría solventar por completo el problema de compra de bombillas: las lámparas reguladoras de luz. Así, en días nublados en donde la luz blanca no favorece a la visión, se puede volver más cálida y, en los dormitorios, para estudiar o leer, se puede “emblancer” el espacio para favorecer la concentración.

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