¡Hola pintores! 🙂 Hoy os explicamos cómo pintar un imprescindible del verano en nuestros jardines: la piscina.

Ya sea de tradicional azul, o algo más exótico, debemos asegurarnos de que usamos el mismo tipo de pintura que se utilizó la primera vez. Si no estás seguro de cuál es, puedes retirar un pequeño trozo y consultar en tu tienda especializada.

Atención: este post explica cómo pintar una piscina de cemento.

MATERIAL: Brochas, rodillos (con palo extensible), pintura especial piscinas, salfumán (ácido muriático), masilla para piscinas, espátula, lija, trapos, guantes, mascarilla, gafas protectoras.

PASOS

1. Vaciar la piscina
Debemos drenar por completo el agua de nuestra piscina y limpiarla a fondo, retirando cualquier hoja o residuos que podamos encontrar en ella. Asimismo, debemos lijar todas aquellas zonas en las que la pintura esté algo suelta. Si se avecinan lluvias, te aconsejamos que escojas otro momento para pintar porque el agua puede dañar todo el proceso.

2. Salfumán
Debemos frotar la piscina con salfumán (ácido muriático) para asegurarnos de que posteriormente la pintura se adhiera bien al cemento. Es IMPORTANTE que nos protejamos para aplicarlo: mascarilla, gafas, guantes y ropa que después podamos tirar, además de botas. Se trata de un producto químico con el que debemos tener cuidado.
Mezclaremos una parte de ácido con dos partes de agua y procederemos a extenderlo por la piscina con ayuda de un trapo.

Tras esto, y con una manguera, rociaremos de agua la piscina al completo para eliminar los restos de ácido y la dejaremos secar 24 horas.

3. Reparar las grietas
Una vez que la piscina esté completamente seca, deberemos reparar las posibles grietas. Existen productos específicos -masilla para piscinas- que aplicaremos con una espátula, como si se tratara de la pared. Tras este paso, es recomendable que la piscina seque de nuevo durante tres o cuatro días.

4. Pintar.
4.1 Tipos de pintura: Poro abierto, Caucho clorado o impermeabilidad selectiva. Las tres nos servirán aunque se recomienda que usemos la misma que se empleó originalmente. Todas son, obviamente, impermeables, y, especialmente las dos últimas, evitan la formación de hongos.

Cuando hayamos elegido nuestro tipo de pintura, comenzaremos a pintar. Con una brocha nos dedicaremos a las esquinas y las superficies más grandes las pintaremos con un rodillo.

Consejo: comienza en la parte más profunda y ve retrocediendo. Nunca cambies de sentido porque necesitarás un sitio para salir 🙂 Empieza con las paredes, y el suelo déjalo para el final.

Tras pintar, la dejaremos secar dos días.

Pasado ese tiempo, aplicaremos una segunda mano de la misma forma en que lo hicimos con la primera y, finalmente, dejaremos pasar una semana antes de llenar de nuevo la piscina para asegurarnos de que está seca.

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