Muchas personas piensan que pintar una pared es cosa fácil hasta que realmente deciden hacerlo. Aunque parezca sencillo pasar una brocha de arriba hacia abajo hasta que la pared cambie de color, del dicho al hecho hay mucho trecho y si no estás realmente preparado o eres consciente de lo que implica cambiar el color de una pared te puedes llevar una sorpresa no muy grata.

Ver una pared pintada con tu color favorito es tan gratificante como cansado, pero no imposible. Por eso te invitamos a considerar estos factores antes de pintar una pared para evitar que esta decisión termine en un desastre.

Cómo pintar una habitación sin crear un desastre

Pintar una pared sin problemas

Si te has decidido a pintar una pared sin ayuda de un profesional y es tu primera vez, te recomendamos seguir y verificar que cumples con todos estos consejos antes de ponerte manos a la obra.

Probar el color antes de aplicarlo
No es lo mismo ver el color de la pintura en el bote que verlo aplicado en la pared, especialmente si estás pintando tonos claros sobre un tono oscuro. Al comprar la pintura, haz una pequeña prueba del contraste del color con tu decoración, con el material del suelo, con la iluminación de la casa y analiza esas variantes antes de escoger el color para pintar la pared.

Materiales a mano
¿Tienes todo lo que necesitas para pintar una pared? Recuerda que hay que preparar la pared antes de pintarla, hacer que la superficie esté uniforme y que se encuentre totalmente limpia y libre de polvo. Crea una lista de todo lo que necesitas: brocha, rodillo, disolvente, cubo con agua, papel de periódico, bolsas de basura, cinta adhesiva, etc. No hay nada peor que tener la pared a medio pintar y acordarte que te hace falta algo para poder continuar. Esto hará que tengas que salir a la tienda a comprar y la parte que pintaste se seque antes, perjudicando la uniformidad del color de la pintura.

Protégelo todo antes de pintar
Es muy difícil controlar que la pintura no salpique o se derrame. Por eso, más vale prevenir que curar. Junta en el centro de la habitación todos tus muebles, electrodomésticos, sofás y objetos que estén expuestos a la pintura. De ser posible, cúbrelos con plástico o sábanas viejas. No olvides también proteger los rodapiés de la pared con cinta adhesiva y cubrir el suelo con papel de periódico o bolsas de basura para que después no tengas que pasarte el día limpiando restos de pintura.

Deja que corra el aire
Aunque con los avances de los últimos años se han creado tipos de pintura de bajo olor, la mayoría aún tiene un olor bastante intenso que puede ocasionar molestias, dolores de cabeza y mareos. Por eso, siempre mantén el aire circulando mientras estés pintando, esto ayudará a eliminar el mal olor a pintura y hará que puedas respirar bien. Por supuesto, si estás pintando tu habitación o un área de la casa muy cercana al lugar donde duermes te recomendamos que esa noche no la pases ahí. Respirar olor a pintura durante toda la noche puede ser bastante perjudicial para tu salud.

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